«En tiempos de crisis no debemos que aceptar la cobardía en nuestra vida porque la cobardía no viene de Dios, sino que lo que viene de Dios es poder, amor y dominio propio.»
Los cristianos tenemos que abrir nuestra boca, no para enjuiciar en este tiempo, sino para orar por otros. Tenemos que abrir la boca los cristianos para poder dar paz, esa paz que Dios nos da y poder compartirla con otros.
«Necesitamos dar testimonio de lo vemos y sabemos en Dios.»
“vino Hananí, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Judá, y les pregunté por los judíos, los que habían escapado y habían sobrevivido a la cautividad, y por Jerusalén.
Y me dijeron: El remanente, los que sobrevivieron a la cautividad allí en la provincia, están en gran aflicción y oprobio, y la muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas quemadas a fuego.
Y cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo.
Y dije: Te ruego, oh Señor, Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos,
que estén atentos tus oídos y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti día y noche por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados que los hijos de Israel hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.”